22 feb. 2011

Pérdida del hábitat y caza furtiva

La pérdida del hábitat es el segundo factor implicado en la desaparición de especies. En la actualidad, la superficie ocupada por los bosques de todo el planeta se ha reducido en un 20% durante los últimos 300 años, mientras que la tierra dedicada a la agricultura se ha quintuplicado. Los bosques y campos que se talan para su aprovechamiento agrícola sólo pueden sostener una pequeña parte de las especies que antes mantenían.

La caza, y en especial la furtiva, son otras de las principales causas de la extinción de especies animales. En algunas regiones de África, los cazadores en busca de alimento han aniquilado decenas de especies. La caza furtiva y el comercio ilegal de animales han dado lugar a una industria que mueve entre 2.000 y 3.000 millones de dólares y mientras los cuernos de rinoceronte alcancen un precio de 12.500 dólares por onza en el mercado negro y las pieles de ocelote puedan venderse por 40.000 dólares, muchos animales seguirán estando en peligro.

En los últimos años, los expertos han llegado a la conclusión de que no es efectivo intentar salvar especies una a una; hoy en día los esfuerzos por preservar la biodiversidad se centran en el mantenimiento del hábitat necesario para la supervivencia de determinadas especies vegetales y animales. Actualmente un 6% de la superficie del planeta constituye un hábitat protegido, aunque estas zonas no están distribuidas de forma equitativa por todos los continentes. Con este fin, la World Conservation Union se ha propuesto preservar un 10% de cada una de las principales regiones ecológicas del mundo para el año 2000, y de ese modo proteger a un mayor número de especies en peligro de extinción.

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